El recommerce, la compraventa online de productos usados, reacondicionados o recuperados, se ha consolidado como uno de los modelos de comercio electrónico con mayor crecimiento a nivel global.
No es solo una cuestión de precio, ni una moda pasajera impulsada por una generación concreta. El auge del recommerce responde a un cambio estructural en los hábitos de consumo y a un cambio de mentalidad, a una nueva relación con los productos y a una mayor conciencia sobre el impacto medioambiental de lo que compramos.
Distintas fuentes recogen datos significativos acerca del recommerce, que ya no es un fenómeno marginal dentro del sector del eCommerce, sino una pieza cada vez más relevante dentro de la economía digital y circular.
En este artículo analizamos qué es el recommerce, qué tipos existen, por qué está creciendo, qué categorías lideran este mercado, qué beneficios aporta a retailers y a la sociedad, y por qué cada vez más marcas están integrándolo en su estrategia online.
Qué es el recommerce
El recommerce es un modelo de comercio electrónico basado en la compra y venta de productos de segunda mano, reacondicionados o reutilizados, con el objetivo de alargar su vida útil y reducir la necesidad de fabricar nuevos productos.

A diferencia del eCommerce tradicional, centrado en la venta de productos nuevos, el recommerce se apoya en tres pilares fundamentales:
- La reutilización, dando una segunda (o tercera) vida a productos funcionales.
- La economía circular, reduciendo residuos, consumo de recursos y emisiones asociadas a la producción.
- El valor compartido, donde ganan quien vende, quien compra y el entorno.
Dentro de los tipos de eCommerce según el modelo de negocio, el recommerce se sitúa como una evolución natural del comercio digital, combinando dinámicas C2C, B2C y marketplace.
Por qué el recommerce está en auge: datos que confirman un cambio global
Más allá de las tendencias, el recommerce no solo está creciendo, sino que se está convirtiendo en una parte estructural del consumo global y, cada vez más, de los hábitos de compra de los consumidores.
Si alguna vez el recommerce se consideró una práctica marginal, hoy está lejos de serlo. Los números lo dicen con claridad.
En Estados Unidos, el informe de Recommerce 2025 de OfferUp revela que en este año el 93% de los estadounidenses compró al menos un artículo de segunda mano en el último año y más de la mitad vendió un artículo, cifras que indican que el recommerce ha pasado de ser una alternativa ocasional a una forma cotidiana de comprar y vender productos.
Además, el informe proyecta que el mercado de recommerce alcanzará los más de 300.000 millones de dólares para 2030, consolidando así un enorme crecimiento a medio plazo.
Por otro lado, se identifican tres cambios estructurales del recommerce que explican este crecimiento:
- El repunte del recommerce va mucho más allá de la moda: la ropa representa solo el 25% del mercado estadounidense, mientras que la mayoría de transacciones de segunda mano suceden en categorías como muebles, electrónica, artículos para el hogar o equipamiento deportivo.
- El estigma que tenía comprar usado está desapareciendo: el 70% de los compradores afirma que ya no ve negativamente las compras de segunda mano.
- La Generación Z está liderando la adopción de este modelo de negocio en el que el recommerce se traduce directamente en un apoyo financiero tangible, no solo como opción de compra ocasional.
Este cambio no es exclusivo de un país. A nivel internacional, los datos también muestran que la mayor parte de los consumidores planea mantener o aumentar su gasto en artículos de segunda mano, poniendo de relieve el interés económico y cultural.
Según el Informe Recommerce 2025 de eBay, estas son algunas de las percepciones y hábitos más representativos por país:
El recommerce en cifras: percepciones y hábitos por país
| País | Insight principal sobre recommerce |
| Australia | El 61% valora especialmente las conexiones con la comunidad dentro de la experiencia de recommerce. |
| Canadá | El 71% disfruta de la “emoción de la búsqueda”; el 46% se declara siempre atento a oportunidades. |
| Francia | El 57% considera que comprar usado les permite expresar su estilo personal. |
| Alemania | Con un 57%, la tecnología y electrónica de segunda mano es la categoría más vendida. |
| Italia | El 77% afirma sentirse bien al dar una segunda vida a los productos. |
| Japón | El 62% espera gastar lo mismo que el año anterior, cuyas principales categorías son: ropa (42%), libros (40%) y tecnología (34%). |
| Reino Unido | El 52% planea gastar más en artículos de segunda mano este año. |
| Estados Unidos | El 86% se siente bien por el ahorro conseguido al comprar productos usados. |
Cuando bajamos al contexto español, la historia del recommerce cobra matices propios, aunque también confirma el auge. El estudio de eBay revela que España es uno de los mercados de segunda mano más activos de Europa, en gran parte porque comprar y vender productos usados ya es un hábito recurrente para una parte significativa de la población.
Recommerce en España: hábitos y motivaciones del consumidor
| Indicador | Dato |
| Consumidores que planean mantener o aumentar su gasto | 91% |
| Frecuencia de compra | Más del 50% compra cada 2–3 meses |
| Categorías más compradas | Ropa (55%), tecnología y electrónica (47%), libros (47%) |
| Motivación económica | 81% |
| Motivación sostenibilidad | 50% |
| Búsqueda de piezas especiales | 69% |
| Deseo de encontrar algo diferente | 36% |
| Satisfacción por dar segunda vida | 76% |
En suma, tanto a nivel global como nacional, los datos muestran un cambio profundo: el recommerce es una forma de consumo impulsada por factores económicos, culturales y sociales que están redefiniendo la forma en la que pensamos sobre los productos, su valor y reutilización.
Qué productos lideran el recommerce
Aunque la moda suele ser la categoría más visible en las portadas, como hemos visto en líneas anteriores el recommerce es un ecosistema mucho más amplio y diverso. Los datos confirman que el mercado de segunda mano ya no gira solo alrededor de camisetas y vaqueros con historia, sino que atraviesa categorías muy distintas y con motivaciones variadas.
La observación del mercado y los estudios recientes muestran que ciertas categorías concentran hoy la mayor actividad, tanto en volumen como en impacto:
Moda y accesorios
La reventa de ropa y accesorios sigue siendo una de las puertas de entrada más habituales al recommerce. Es una categoría especialmente visible porque conecta con el día a día del consumidor y permite acceder a marcas, estilos o piezas singulares al tiempo que se reduce el impacto ambiental asociado a la producción textil.
Tecnología y electrónica
Los bienes tecnológicos, como smartphones, ordenadores o consolas, concentran una porción creciente del recommerce, especialmente cuando se integran programas de trade-in o reacondicionamiento que permiten ampliar la vida útil del producto. Este segmento es clave para extender la circularidad en dispositivos de consumo duradero.
Libros y productos culturales
La reventa de libros sigue siendo una pieza central del recommerce, debido a que se trata de un tipo de bien no perecedero, fácil de intercambiar y con fuerte demanda, especialmente entre comunidades lectoras y plataformas especializadas.
Deporte y ocio
Bicicletas, material deportivo o equipos para actividades al aire libre se están convirtiendo en categorías prominentes del recommerce. Esto refleja la ampliación del mercado más allá de las prendas hacia productos de uso recurrente con alto valor residual.
Hogar y electrodomésticos
Artículos del hogar, desde muebles hasta pequeños electrodomésticos, están destacando por su potencial de reventa, especialmente en plataformas que gestionan logística y reacondicionamiento, reduciendo así la necesidad de producir bienes nuevos.
Datos de sostenibilidad del recommerce
Extender la vida útil de los productos tiene un impacto positivo en el medioambiente directo y medible. Reutilizar un producto reduce de forma significativa tanto las emisiones como el consumo de recursos frente a la fabricación de uno nuevo.
Un ejemplo claro está en la categoría de tecnología. Según un estudio del Comité de Económico y Social Europeo (CESE), si los teléfonos móviles se reutilizaran durante solo dos años más, las emisiones de CO₂ podrían reducirse en un 43% en un periodo de diez años.
Este impacto se vuelve todavía más evidente cuando miramos a la categoría textil. Según datos del Observatorio del Agua de la Fundación Botín, producir la ropa que llevamos puesta implica un consumo de agua muy elevado. En conjunto, se estima que una persona “lleva puesta” en su ropa alrededor de 15.000 litros de agua.
Datos que ponen en contexto hasta qué punto alargar la vida de los productos es una de las palancas más eficaces para reducir el impacto medioambiental del consumo.
A medida que estos modelos maduran y entran en juego herramientas de inteligencia artificial (IA), el recommerce gana fiabilidad y escala. La IA permite verificar mejor el estado y el origen de los productos, optimizar procesos de reacondicionamiento y facilitar decisiones de compra más informadas. El resultado es un ciclo más eficiente, con una vida útil más larga para los productos y una reducción del impacto ambiental sin añadir fricción al consumidor.
Tipos y ejemplos de recommerce: formas de dar una segunda vida a los productos
Aunque muchas veces se habla del recommerce como un único modelo, en la práctica existen distintos enfoques según quién vende, quién compra y cómo se gestiona el producto.
Cuando hablamos de recommerce, es fácil pensar únicamente en plataformas de compraventa entre particulares. Sin embargo, el ecosistema es mucho más amplio y diverso. Existen distintas formas de recommerce que responden a cómo circula el producto, quién lo gestiona y qué papel juegan marcas, plataformas y consumidores en este proceso.
1. Mercados de segunda mano
Uno de los casos más extendidos del recommerce son los mercados de segunda mano. Son plataformas digitales que actúan como intermediarias entre personas que quieren vender productos que ya no utilizan y otras que buscan alternativas más económicas o sostenibles.
En este modelo, los artículos siguen siendo propiedad de los propios usuarios hasta que se produce la venta, y la plataforma facilita la visibilidad, el contacto y, en muchos casos, los sistemas de pago y envío.
Este tipo de recommerce ha sido clave para normalizar el consumo de segunda mano en categorías como la moda, los libros o los artículos para el hogar, convirtiendo una práctica antes marginal en un hábito recurrente.
Ejemplo: Vinted

Vinted es uno de los casos más claros de mercado de segunda mano entre particulares. La plataforma conecta directamente a personas que quieren vender ropa, accesorios u otros artículos que ya no usan con otros usuarios interesados en comprarlos.
Vinted no es propietaria del producto ni interviene en su reacondicionamiento, su papel es facilitar el encuentro, el pago y el envío. Precisamente por esa simplicidad y enfoque entre iguales, ha sido clave en la normalización del consumo de segunda mano, especialmente en moda.
2. Tiendas de consignación y segunda mano gestionada
Junto a estos marketplaces abiertos, encontramos las tiendas de consignación y de segunda mano gestionada, donde el proceso está más controlado.
En este caso, los productos se venden a través de un tercero (la tienda) que se encarga de seleccionar, presentar y vender los artículos en nombre del propietario original.
En las tiendas de consignación, el producto sigue perteneciendo al vendedor hasta que se produce la venta, momento en el que la tienda obtiene una comisión. Este modelo aporta un extra de confianza, y resulta especialmente atractivo para consumidores que valoran la calidad, la experiencia de compra y una selección más cuidada frente al volumen masivo.
Ejemplo: Vestiaire Collective

Vestiaire Collective opera como una tienda de segunda mano gestionada, especializada en moda de gama media y alta.Los usuarios ponen a la venta sus prendas, pero la plataforma actúa como intermediaria con un alto grado de control: verifica autenticidad, calidad y estado antes de que el producto llegue al comprador final.
3. Productos reacondicionados, restaurados o refabricados
Otro pilar fundamental del recommerce son los productos reacondicionados, restaurados o refabricados. Aquí ya no hablamos solo de revender lo usado, sino de someter los artículos a procesos de revisión, reparación y puesta a punto antes de devolverlos al mercado.
Este enfoque es especialmente relevante en sectores como la electrónica, los electrodomésticos o la tecnología, donde el estado del producto y la garantía juegan un papel clave en la decisión de compra.
Al ofrecer artículos reacondicionados con controles de calidad y precios más accesibles, este tipo de recommerce reduce algunas de las principales barreras de entrada para los consumidores, como la desconfianza o la incertidumbre sobre el funcionamiento del producto.
Ejemplo: Back Market

Back Market es uno de los referentes europeos en la venta de productos reacondicionados, especialmente en electrónica. Su modelo se basa en recuperar dispositivos usados, someterlos a procesos de revisión técnica y reacondicionamiento, y volver a ponerlos en el mercado con garantías y precios más accesibles.
Aquí el valor no está solo en “revender lo usado”, sino en reducir la fricción del consumidor ofreciendo confianza, certificaciones y soporte postventa.
4. Programas de recompra y trade-in
En paralelo, cada vez más marcas están apostando por programas de recompra e intercambio como parte de su estrategia de recommerce.
Estos modelos invitan a los clientes a devolver productos usados a cambio de un incentivo económico, ya sea en forma de vale, descuento o crédito para futuras compras. En lugar de romper la relación con el cliente tras la venta inicial, las marcas mantienen el vínculo y recuperan productos que pueden reacondicionar, revender o reciclar.
Este tipo de programas es habitual en sectores como la electrónica de consumo y el textil, y permite a los retailers controlar mejor el ciclo de vida del producto, al tiempo que fomentan la fidelización.
Ejemplo: H&M

Un ejemplo claro de este modelo es el programa de recogida de prendas de H&M. El funcionamiento es sencillo y accesible: los clientes pueden llevar a la tienda ropa usada de cualquier marca y depositarla en los puntos habilitados. A cambio, reciben un incentivo en forma de vale descuento para futuras compras.
En sectores como el textil, donde el impacto ambiental de la producción es especialmente elevado, los modelos de recompra y trade-in se consolidan así como una de las palancas más tangibles del recommerce aplicado al retail físico y digital.
5. Alquiler, suscripción y leasing
Otra fórmula que gana peso dentro del ecosistema del recommerce es el alquiler, la suscripción o el arrendamiento financiero. En lugar de adquirir un producto en propiedad, el consumidor paga por utilizarlo durante un periodo determinado.
Este modelo maximiza el uso de cada unidad producida y reduce la necesidad de fabricar nuevos bienes, encajando de lleno con los principios de la economía circular. Es especialmente común en ámbitos como la movilidad, los electrodomésticos o determinados productos tecnológicos, donde el acceso prima sobre la posesión.
Ejemplo: Grover

Grover ofrece tecnología en formato alquiler, desde smartphones, ordenadores o electrodomésticos, que los usuarios pueden utilizar durante un periodo determinado y devolver después.
Este modelo prioriza el acceso frente a la propiedad y maximiza el uso de cada unidad producida, reduciendo la necesidad de fabricar constantemente nuevos dispositivos.
6. Reciclaje creativo y upcycling
Por último, el recommerce también incluye prácticas de reciclaje creativo y upcycling, donde los productos que ya no cumplen su función original se transforman en otros de mayor valor.
No siempre se trata de eCommerce en sentido estricto, pero sí de una forma de prolongar el ciclo de vida de los materiales y reducir residuos. Desde envases que se reutilizan para nuevos productos hasta piezas que se reconvierten en objetos con un uso distinto, este enfoque refuerza la idea de que el valor no termina cuando acaba la primera vida útil de un artículo.
Ejemplo: LUSH (programa Bring It Back)

LUSH ha desarrollado un programa de recuperación de envases usados que luego se reciclan y reutilizan para fabricar nuevos productos o envases. En este caso, el valor no está en revender el mismo artículo, sino en transformar materiales existentes en nuevos recursos.
Aunque no siempre se articula como un eCommerce tradicional, este enfoque forma parte del ecosistema del recommerce al alargar la vida útil de los materiales y reducir residuos.
En conjunto, todos estos modelos muestran que el recommerce no es una única fórmula, sino un ecosistema flexible que se adapta a distintos sectores, necesidades y perfiles de consumidor.
Los ejemplos además nos muestran que el recommerce no responde a una única lógica ni a un solo tipo de plataforma. Desde marketplaces entre particulares hasta programas de recompra impulsados por grandes marcas, pasando por modelos de alquiler o reacondicionamiento, todos comparten una misma idea de fondo: el valor no termina en la primera venta. Solo cambia de forma, de manos y de contexto.
Beneficios del recommerce para retailers y marcas
El recommerce no es solo una respuesta a los nuevos hábitos de consumo ni una forma de reducir el impacto ambiental.
Para marcas y retailers, se está consolidando como una oportunidad de negocio real, con implicaciones directas en ingresos, fidelización y conocimiento del cliente.
Nuevas fuentes de ingresos
Incorporar programas de reventa, recompra o reacondicionamiento permite a las marcas generar ventas a partir de productos que ya existen. Es decir, monetizar activos sin asumir los costes completos de fabricar bienes nuevos. Este enfoque no solo diversifica la oferta, sino que optimiza la vida útil de cada unidad vendida y mejora la eficiencia del modelo comercial.
Fidelización y relación a largo plazo con el cliente
El recommerce alarga la relación entre marca y consumidor más allá de la primera compra. Programas de recompra o trade-in crean incentivos claros para que el cliente vuelva, ya sea para revender, renovar o intercambiar productos. Esto tiene un impacto directo en métricas como el Customer Lifetime Value y la recurrencia, aspectos que cada vez más marcas están empezando a medir con mayor precisión.
Imagen de marca y confianza
La sostenibilidad ha dejado de ser un atributo diferencial para convertirse en una expectativa. Las marcas que integran en su propuesta el recommerce transmiten compromiso, coherencia y responsabilidad, valores especialmente relevantes para Millennials y Generación Z. En mercados maduros, esta percepción influye de forma directa en la confianza y la preferencia de compra.
Datos y conocimiento del cliente
Más allá de las ventas, los programas de recommerce generan una nueva capa de datos: ciclos reales de vida del producto, patrones de uso, preferencias de marca, comportamiento de recompra. Bien gestionada, esta información se convierte en un activo estratégico para mejorar predicciones, personalización y segmentación, reforzando la conexión entre dato y experiencia de compra.
Más allá de las grandes marcas y los retailers consolidados, el recommerce se ha convertido también en un terreno especialmente fértil para emprendedores. Modelos basados en nichos, curaduría, reacondicionamiento o marketplaces verticales permiten competir no por volumen, sino por criterio, especialización y valor añadido.
En muchos casos, el éxito no pasa por vender más, sino por vender mejor: entender una comunidad concreta, seleccionar productos con intención y construir confianza a largo plazo.
Para quienes están explorando esta vía, contar con una base sólida de eCommerce es un punto de partida imprescindible. En ese sentido, puede resultarte útil este artículo sobre cómo montar tu propia tienda online paso a paso, donde se abordan los fundamentos técnicos y estratégicos necesarios para escalar un proyecto de este tipo.
FAQ sobre recommerce
La diferencia no está solo en que el producto sea usado, sino en cómo se gestiona su ciclo de vida. El eCommerce tradicional se centra en vender unidades nuevas; el recommerce trabaja con productos que ya existen, incorporando procesos de recompra, verificación, reacondicionamiento y reventa. Esto transforma la lógica del negocio, donde su valor no termina en la primera venta, sino que se prolonga en el tiempo.
No. La sostenibilidad es un motor clave, pero no el único. El auge del recommerce también responde a factores económicos (ahorro, inflación), culturales (normalización de lo usado) y estratégicos (nuevas fuentes de ingresos para marcas). Los datos muestran que muchos consumidores llegan por el precio, y se quedan por la conciencia ambiental y la experiencia.
Principalmente tres cosas: confianza, estado del producto y experiencia de compra. La percepción de riesgo sigue existiendo cuando no hay garantías claras sobre autenticidad, funcionamiento o devolución. Por eso los modelos de recommerce que incorporan verificación, reacondicionamiento y procesos transparentes son los que mejor escalan y generan recurrencia.
No todos los sectores funcionan igual. El recommerce encaja mejor en categorías con alto valor residual, productos duraderos o fuerte rotación: moda, tecnología, libros, deporte, hogar. En cambio, productos perecederos o de bajo precio unitario presentan mayores barreras logísticas y de rentabilidad. La clave está en entender dónde existe una segunda vida real para el producto.
Un papel central, ya que a medida que el recommerce escala, la tecnología se vuelve imprescindible para clasificar productos, detectar fraudes, evaluar estados, ajustar precios y gestionar inventarios complejos. La inteligencia artificial permite automatizar tareas que antes dependían del criterio humano, reduciendo fricción y aumentando la confianza tanto para compradores como para vendedores.
Más que competir, convive y complementa. En muchos casos, el recommerce actúa como puerta de entrada a la marca, como canal de fidelización o como palanca para renovar productos mediante programas de recompra. Bien integrado, amplía el ecosistema y alarga la relación con el cliente.
Porque ataca uno de los grandes problemas del consumo actual: la vida útil corta de los productos. Al extenderla, el recommerce reduce residuos, emisiones y consumo de recursos sin necesidad de frenar el acceso a bienes. No se trata de consumir menos, sino de consumir mejor, aprovechando lo que ya existe.